Pasado mañana seria mi 18 cumpleaños y yo seguia aqui, en este orfanato. A la mayoria de edad, si nadie te adoptaba tenias que irte y buscarte la vida. Estaba nerviosa, muy nerviosa. No dejaba de dar vueltas, hasta que mi compañera de habitacion, un año menor que yo y mi mejor amiga hasta el momento, interrumpió mis pensamientos con un comentario.
—Ally, debes tranquilizarte. Ya verás como alguien te adopta.
—Tengo miedo, Grace. Solo quedan dos dias para mi mayoria de edad.
—Te entiendo, pero debes tener un poco de esperanza, al menos te quedan dos dias.
—Lo se...
—Venga, anima esa cara.-dijo ella, con una sonrisa reconfortante, lo que me hizo sonreir a mi tambien- asi esta mejor. Sonriendo estas mas guapa.
—¿Insinuas que cuando no sonrio soy fea?
—Puede...-le doy con la almohada en la cara y ella se rie- que no tonta. Eres preciosa siempre.
—Si, si. Ahora estoy enfadada. Claro, como tu eres rubia de ojos azules, piensas que las morenas de ojos marrones somos inferiores, ¿No?-digo dramatizando y ella rie-
—No he dicho eso. Eso lo acabas de deducir tu.
—Uhi, que ataque mas gratuito.-en ese momento llaman a la puerta- ¡Pasa!
—¿Esta aqui Ally Stewart?-pregunta la directora de aquel lugar, yo levanto la mano-
—Si, estoy aqui.
—Tengo una buena noticia para usted, Stewart.
—Digamela, pues.
—Una señora divorciada ha venido a buscarla, quiere conocerle y si le da una buena impresion puede que le adopten. Quitese ese pijama, vistase decente y vaya a mi despacho, ahi se encuentra la mujer, y venga rapida, que ya son las once de la mañana.-dijo y seguidamente se fue-
Miré a Grace, ella me sonreia y yo fui corriendo a darle un abrazo, al fin alguien me queria adoptar. Me quite el pijama, me vestí y me hice una cola alta, la cual dejaba a la vista mi larga melena morena. Le di dos besos a mi amiga y ella me gritó un "suerte" antes de cerrar la puerta. Respiré ondo, estaba nerviosa. Me acerqué a la puerta en donde se encontraban la señora que queria adoptarme.
—Hola, ¿Queria verme?-pregunté timida-
—No seas timida, ¿Ally?-dijo aquella mujer y yo asentí- Pasa, sientate. Quiero preguntarte un par de cosas.-le hice caso y me senté, dispuesta a responder a sus preguntas-
—Soy toda oidos.-dije intentando sonar lo mas amable posible y la mujer sonrió-
—Bueno, lo primero es presentarme, yo me llamo Trisha, encantada.-dijo extendiendome la mano, yo la acepté- Bueno, no quiero que te sientas incomoda, no quiero que me llames de usted, tuteame. En fin, las preguntas que voy a hacerte son solo para conocerte mejor. Bueno, ¿Que es lo que mas te gusta hacer?
—Bueno, pues... me encanta la musica, cantar, tocar instrumentos... bailar ya no se me da tan bien, parece que voy pisando huevos-la mujer rió, "bien, punto a mi favor" pense- y luego tambien me gusta el arte, hacer dibujos, cualquier escultura con arcilla y la fotografia.
—Bien, ¿A que te gustaria dedicarte en un futuro?
—Hombre, como ya le he dicho-me miro mal- perdon, como ya te he dicho, me gustaria dedicarme a la musica, pero como se que no va a poder ser me gustaria ser profesora de Ingles.
—Parece que vas a llevarte bien con mi hijo... teneis unos gustos muy igualados... seguro que os caeis bien, es muy majo.
Espera, espera, ¿Tiene un hijo? Normalmente adoptan porque no han podido tener hijos. Esto no me lo esperaba. Sonrio nerviosa.
—Me encantaria poder comprobarlo, Trisha.
—Mañana a las 8:30am lo conoceras. Yo vendré con el. Ademas, no me llames Trisha, llamame mama.
—Un momento, eso quiere decir que...
—Si, cariño. Mañana estate preparada a las 8:30.
—Oh, muchisimas gracias.-digo y voy a darle un abrazo-
—No tienes que darlas, eres una chica encantadora y muy bien educada. Queria a una chica que mas o menos fuera de la edad de mi hijo.
—¿Cuantos años tiene su hijo?
—Tiene 19 recien cumplidos, y por lo que me han dicho tu cumples los 18 dentro de poco...
—Si, dentro de dos dias-sonrio-
—¿El 17 de Enero?-asiento con la cabeza- Mi hijo los cumplió el 12 de este mes, vamos, hace tres dias.
—Espero caerle bien.
—Seguro que si. Yo me voy yendo, te dejo que prepares tus cosas. Mañana sera otro dia.
Se levanta del asiento, me da dos besos y se dispone a salir por la puerta, pero yo la detengo, cogiendola de la mano. Ella se gira hacia mi, mirarndome confundida pero sonriente, y yo simplemente le abrazo.
—Gracias...-musito en su oido, con apenas un volumen de voz audible, pero ella me escucha, se separa de mi, me dedica una grata sonrisa y se va-
lunes, 2 de septiembre de 2013
Capitulo Uno.
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